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LA CONTRA
ILUSTRADOR
Tengo 33 años. Nací en Mercedes, Uruguay, pero de paso: mis padres son españoles y vine aquí a los tres años. Soltero. He comprado un palacete ajardinado en Portaferrissa junto a Ferran Adrià y otros, y lo estamos acondicionando. Creo en la modernidad como actitud y modo de vida que la acomplejada España de siempre se niega a aceptar
JORDI LABANDA: "Aquí toleran la caspa, la modernidad, no"

"COOL"
No es la primera vez que hago preguntas a Jordi Labanda: fui su profesor en la escuela Massana, donde aprendí mucho de él, pero ahora aprendo aún más de la seriedad con que explica sus retratos de la frivolidad. Veo sus trabajos en las carpetas de las universitarias y en una fachada inmensa de la barcelonesa ronda Universitat donde anuncia una comedia de Julie Andrews. Y encuentro también a sus chicas en los enormes anuncios del Strand londinense, de Oxford Street. Ha afinado un delicado instinto para describir ambientes donde cada detalle tiene algo que decir. Y trabaja como un poseso para recrear ese universo "cool" donde nadie parece esforzarse y todo se consigue por puro "charme" entre copa y copa de un cóctel elegante
La Vanguardia - 04.30 horas - 29/06/2001
LLUÍS AMIGUET
PEDRO MADUEÑO
Jordi Labanda
Moderno, modernillo, "modelno", "fashion"?

-Me gustaría ser moderno. Al menos lo intento.

-¿Qué es ser moderno?

-Es una actitud de rigor y de trabajo, de apertura al exterior y de autocrítica metódica que te lleva a rechazar el apoltronamiento y a abrazar el cambio necesario. La modernidad es una búsqueda perpetua.

-¿Lo moderno es lo último?

-No. Velázquez es moderno y por eso es eterno.

-Pero otros son sólo "modelnos".

-Eso es parte del folklore de este país. Estamos más dispuestos a tolerar la caspa que la modernidad. Nos incomoda tanto ver a alguien que se toma en serio lo que hace y se niega a admitir los clichés, que vamos a por él. Nos fastidia tanto ver al moderno, que hay que caricaturizarlo como si fuera un Torrente más: si alguien es inquieto y se mueve y no acepta lo que hay, tiene que ser un "modelno". Y todos los demás ya estamos bien haciendo de funcionarios.

-Pero si aquí todos somos muy mediterráneos y creativos.

-España, potencia creativa... Pero los directivos son alemanes. Eso es otro de nuestros mitos que reinventan los políticos para darse bombo y demostrar que todo va bien y que se pirran por nosotros en medio mundo.

-Pues no paran de venir de fuera.

-De vacaciones. Cualquiera que trate de vender su producto en el extranjero y más si es un producto creativo se dará cuenta de que España es una desconocida. Que somos apenas una anécdota y que ni saben lo que hacemos ni les interesa. Ni pintamos nada.

-Usted parece que sí pinta algo, por lo menos le he visto en el "New Yorker", el "Wall Paper", en los carteles de cine...

-¡Dios y ayuda me ha costado! Ya me habría gustado que me hubieran enseñado inglés en el cole, que lo he tenido que aprender sufriendo por ahí.

-¿Le costó?

-¡Buf! ¡Cómo podemos decir que España abierta al mundo y patatín y patatán y al mismo tiempo aceptar que sólo dice que habla inglés un 17 por ciento de la población!

-¿Tantos?

-"Dicen" que hablan inglés. Y ahí empieza lo cutre: lo cutre es el "ya estamos bien y a mí qué me importa lo que hagan por ahí y aquí siempre lo hemos hecho así y qué más da y que me paguen a fin de mes, que tengo la plaza en propiedad".

-Es lo que hay.

-Exacto. Esa es la actitud cutre. En el fondo, supongo que tenemos un enorme complejo de inferioridad, donde nace el torrentismo.

-Es sano reírse de uno mismo.

-Ya que jamás llegaremos a árbitros de la modernidad, por lo menos seremos los campeones de la caspa occidental.

-Le veo trabajar con su pincelito y sus pinturas... Como en el cole.

-Ojalá en el cole trabajaran así todavía. Con lápiz, con papel. Los programas de tratamiento de imagen por ordenador como Photoshop están haciendo un daño enorme. Con ellos empiezan a diseñar sin saber coger el lápiz. No saben dibujar. Cuando todo lo bueno debe empezar con lápiz y papel.

-Habrá de todo.

-Dos o tres excepciones. Pero esos programas de ordenador están devastando el panorama creativo del país. Un poco nos pasa a los diseñadores como a los fotógrafos: la diarrea tecnológica impide elegir los caminos adecuados. Y más en los noventa.

-¿Va por épocas?

-Todo está marcado por el espíritu del tiempo. En los ochenta quise salvar el mundo con el diseño industrial. Pensaba que diseñar una silla, una silla de verdad eficaz, acabaría por transformar el planeta. Todos lo pensábamos en la Escola Massana. Pero crecimos, llegaron los noventa y sobre todo llegó el momento de buscar trabajo.

-Y encontrar silla.

-Sí, se trata sobre todo de eso: dinero para el alquiler. La salvación del mundo puede esperar. Del diseño industrial guardo el saber valorar la relación del hombre con el objeto y, si se fija en mi trabajo, verá que una silla es una silla especial.

-Siempre gente "cool" en sus dibujos.

-Vienen a mí en las fiestas y me dicen: "¿Verdad que parezco una chica Labanda?".

-¿De dónde saca esos ambientes tan sofisticados?

-De mi memoria de niño. Me quedé en los "parties" de los sesenta, en el guateque, en esa atmósfera de cordial elegancia de "small talk" y en la distancia justa entre personas para intimar sin intimidar.

-¿Algún pintor maestro?

-Aprendo a dibujar sobre todo de los fotógrafos. Y otra vez temo que excelentes revelados artesanales como los de Avedon están amenazados hoy por los programas de tratamiento de imagen.

-Supongo que no es lo mismo.

-Noooo. Ver los revelados de Irving Penn, de Richard Avedon... Eso enseña a dibujar. Igual que los de Helmut Newton, Blumenfeld o Man Ray... ¿Ve? Por eso digo que el Photoshop no es moderno. Hoy se usa de modo patillero, sin esfuerzo creativo, cutre.

-Me dicen que le subleva verse copiado.

-Sí, pero no puedo evitarlo. Espero confiado que el mercado distinga las voces de los ecos.

-¿Y si los ecos son más baratitos?

-Pues seguiré trabajando en el extranjero, como ahora. Un dominical madrileño ha intentado comprarme y, como no ha podido, se ha conformado con mi copiador. Allá ellos.